
te falta el camino.
de contar letras a una conversación entera. setenta años de ideas — y las recorres tú, una por una.
cada idea nace de la anterior. ninguna se salta.
antes de que te vayas, mi creador me pidió que te leyera esto:
querrás ir directo a lo último, a lo que ya usas cada día. lo entiendo.
pero esta página te lleva por otro camino, y no es capricho.
la empecé para mis padres, que no vienen de esto — ni de ia, ni de ordenadores, ni de números —
para que entendieran por dentro las máquinas con las que ya hablan, y las usaran mejor.
iba a ser una tarde. una tarde no daba, así que seguí, y se me fue de las manos hasta esto.
ninguna de estas máquinas apareció de golpe.
cada una resuelve algo que a la anterior se le quedaba grande, y por eso existe.
si te saltas un paso, lo siguiente parece magia; si las ves en orden, parece inevitable.
por eso va en su orden real, en tres eras: contar, la primera ocurrencia de la humanidad; aprender, cuando la máquina empezó a hacerlo sola; y atender, la de los modelos de hoy.
entra por donde quieras, pero empieza por la era i: ahí empieza todo lo demás.
no hay una sola fórmula en todo el camino. solo la intuición, con todo el rigor que cabe sin números.
si programas y quieres tocar fondo, vete a la serie de andrej karpathy, que lo construye todo desde cero. de corazón.
lo levanto yo solo, así que algo fallará; si das con ello, dímelo abajo a la derecha. y esto apenas empieza: crece poco a poco.
te dejo con la página, y con la primera idea de todas: una máquina que cuenta qué letra sigue a otra. de ahí salió todo lo demás.